Bienestar: ¿una experiencia subjetiva?
Author(s)
Date Issued
24 de julio de 2019
Type
Article
Volume
6
Issue
1
Abstract
El presente trabajo es de revisión bibliográfica y tiene por objetivo la comprensión del bienestar del ser humano como una vivencia positiva, a través de la cosmovisión bíblica y del Espíritu de Profecía. Se extrae un modelo basa- do en la premisa bíblica del interés divino por el bienestar del ser humano (Jer. 29:11, Sal. 35:27), y la necesidad de comprender y practicar la ley de Dios como condición para el goce de un genuino bienestar (Job: 36:10, Pr. 3:2). Se comprenden dos dimensiones temporales en la experiencia del bienestar, el terrenal y el eterno (Sal. 25:13, HC, 275, HAp, 280), además de cuatro áreas: bienestar físico, mental, social y espiritual, las mismas que se retroalimentan. Los agentes del desarrollo del bienestar así concebido se hallan en el hogar, las escuelas, hospitales u otras institu- ciones cristianas y en la Iglesia. Desde esta perspectiva se analiza los aportes hallados en la literatura psicológica científica sobre este tema, que concibe al bienestar como una apreciación subjetiva, positiva y global de la vida que perdura a lo largo del tiempo (Diener, 1994). Asimismo, a través de diversos estudios, se resalta la importancia de este constructo ya que guarda correlación y repercute sobre una serie de procesos psicológicos importantes, como la asertividad y rendimiento académico, la resiliencia, el optimismo y la felicidad, entre otros. Se concluye que el estudio del bienestar es de importancia por el rol medular que juega en la existencia del ser humano y que traspasa la subjetividad de quien lo experimenta. Desde el concepto bíblico, el bienestar resulta del cultivo de una relación con el Creador y la observancia de las leyes divinas, generando pensamientos, actitudes y conductas positivos. Solo de esta manera todo hombre y mujer podrán gozar de un pleno bienestar en todas sus dimensiones. Además que el bienestar experimentado en la vida terrenal, bajo los principios de Dios, siendo una antesala del verdadero bienestar eterno el cual debe procurar.
